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  • rincaodaalma

"La imperfección es la solución", Bert Hellinger

Decidí darle otra cara al blog y aprovechar este espacio para contar historias, ya que las historias tienen el poder de conectarnos, nos ayuda a sanar el alma y a ordenar el rompecabezas de nuestra vida, mientras nos invita a viajar a otros espacios, épocas y contextos.

Durante el Taller de Sanación Sistémica siempre les propongo a viajar en el tiempo en búsqueda de respuestas para lo que les inquieta hoy, así que hoy quisiera compartirles una parte muy especial de mi vida, que al juntar las partes me trajo muchas respuestas, sobretodo a mi propio proceso de Sanación Sistémica y Familiar, una parte que lamentablemente no recuerdo pero mamá siempre me contaba historias de esa época y además guardaba muchas fotos, ya que para ella también fue una época importante y feliz.

Mi llegaba al mundo fue inesperada, como la de la mayoría de las personas, pero de alguna forma hoy puedo ver que nada fue casualidad.

Mis papás, adolescentes todavía, se mudaron a la misma ciudad... ambos venían del campo, él desde lejos, de Alegría, que quedaba a 8 horas de distancia, porque en aquella época el servicio militar era obligatorio al cumplir 18 años y si no había vacante en el cuartel de su ciudad, enviaban a los jóvenes a otras localidades. Fue así que mi futuro papá se fue a vivir y prestar servicio militar en Itaquí, la ciudad donde yo, unos 4 o 5 años después, iba a nacer. Más o menos en esa misma época, comienzos de los años 80, mi futura mamá que era más joven y vivía con sus papás y algunos de sus hermanos en Itaó, interior de Itaquí, también estaba inquieta, porque en el campo lo único que podía hacer era dedicarse al cultivo de la tierra y al cuidado de los animales. Entonces, creo que con 15 años si no me equivoco, movida por los movimientos de su alma, mamá también se mudó a Itaquí, en búsqueda de trabajo. Para su suerte (suerte nada, destino, porque recuerdan que dije que nada fue casualidad), consiguió un trabajo de niñera en una casa de familia donde además podía vivir.

Así que vivía en ese hogar acogedor y cuidaba en tiempo integral a dos hermanitos pequeñitos que se apegaron mucho a ella. Siempre viajaba con la familia y compartía todo con ellos como si fuera parte de la familia.

Algún tiempo después, viviendo en la misma ciudad, mi futura mamá y mi futuro papá coincidieron, se enamoraron y se pusieron de novios. Las fotos que guardaba mamá me dicen que él la visitaba en su trabajo, además compartía con la familia y con los niños. Las fotos también me dicen que fueron novios por un par de años antes de que llegara yo, o sea, mi llegada no fue inmediata, a pesar de que soy un huracán, supe esperar, aunque me imagino ansiosa al lado suyo intentando acelerar el proceso...


El tiempo pasó y la familia se agrandó, ya no eran solo dos hermanitos sino que ahora mamá también cuidaba a un bebito llamado Diogo. Y fue así que, mientras sostenía a Diogo y cuidaba a sus dos hermanitos, se enteró que estaba embarazada de mí.

Puedo imaginar su angustia sobre como iba a manejar la situación... Dónde íbamos a vivir? Si ellos aún no tenían su propio hogar, porque papá vivía en el cuartel y ella en la casa de esa familia... Cómo iba a poder cuidar de su hija y además seguir trabajando? Quién la iba a ayudar si su mamá vivía en el campo con sus hermanos (mi abuelo Jorge había fallecido hacía dos años) y sus hermanas estaban la mayoría en otras ciudades, cuidando de sus vidas? Cómo iba a ser mamá así, sin red de apoyo? Puedo imaginar su angustia pero la vida tiene sus misterios y como les dije, no fue casualidad que esté trabajando en ese hogar, cuidando a esos 3 niños en tiempo integral y de una manera maravillosa, porque los niños la adoraban. Nara y Mario, al enterarse de que yo venía en camino, no la despidieron, todo lo contrario, le dijeron que yo podía vivir allá con ellos también y de repente sus jefes se convirtieron en su red de apoyo, brindando a ella la posibilidad de seguir viviendo ahí conmigo, papá visitándonos en su tiempo libre, mientras ella seguía trabajando normalmente y cuidando de mí junto a sus 3 hijos.

Y así llegué yo, sintiendo que era bienvenida, que encajaba en ese rompecabezas llamado vida y en esa familia con 3 niños, que se regocijó al tener finalmente una niña corriendo por la casa, en esa casa con tantos varones. Además de tener una mamá y un papá jóvenes, que a pesar de toda la incertidumbre que les envolvió, eligieron decir SÍ a mi vida.

Realmente nada es perfecto pero tampoco es casualidad... y como decía Bert Hellinger, la imperfección es la solución y cuando permitimos que la GRAN ALMA nos conduzca, sin controlarlo todo con la mente, somos conducidos hacia algo totalmente diferente.


Siempre les digo que deben cursar al taller con el alma, no con la mente. Hoy les quiero decir que también es aconsejable vivir la vida desde el alma, no desde la mente!


Las fotos a seguir fueron sacadas de noche y por eso estaban muy oscuras. Se ve poco pero quedó un registro de yo recién nacida con Diogo, Careca y Felipe.


Durante el Taller de Sanación Sistémica, les acompaño con muchos ejercicios que los guían en este proceso de resignificar el pasado y de tomar a la vida, pero hoy soy yo que quiero decir una vez más GRACIAS a la vida por moverse de manera tan sabia para que todo encajara y me permitiera llegar. Amo la vida que me brindaron mis padres, pese a todas las dificultades que pasamos, la vida es y siempre será mi mayor regalo. Mis padres son los únicos y perfectos para mí, aunque por mucho tiempo me costó entender los movimientos de sus almas, pero después de un largo proceso de cura interior logré tomar todo tal cual fue y decir a SI a todo, sin cambiar nada, liberando a ellos de mis expectativas infantiles.

También me gustaría decir GRACIAS a Nara y Mario, que no sé si todavía se encuentran en la materia pero que de alguna forma les llegará mi sentimiento de gratitud a través de la GRAN ALMA, que nos conecta entre todos. Gracias por haber sido la red de apoyo y contención de mamá, gracias por esos casi 3 años de acogimiento, amor y compartir en su hogar junto a sus hijos, gracias por haber sido el sostén que facilitó mi llegada a la VIDA. Ustedes me enseñaron que la abundancia es energía, es una consecuencia de nuestro movimiento en la vida y que no hace falta acumular bienes materiales para sentirnos protegidos, porque los recursos que necesitamos llegan por añadidura cuando nos alineamos con un propósito y el flujo de la vida. Tardé mucho tiempo para comprender que ustedes fueron piezas importantes en mi rompecabezas, a veces voces ajenas oscurecen la historia real pero un día decidí sanar y escuchar solo a mi voz interior, por eso a ustedes también les doy un lugar muy especial en mi corazón y les digo GRACIAS!


Gracias a la vida que me ha dado tanto...


Y obvio que hay más historia que contar, guardé la segunda parte para el siguiente post y espero que vuelvas al blog para leer la continuación de la publicación de hoy.


También te espero en el Taller de Sanación Sistémica, para que vos también puedas resignificar tu pasado, ordenar tu rompecabezas y contar tu verdadera historia, la historia que te impulsa hacia la vida, hacia el amor y hacia el éxito!



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