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  • rincaodaalma

NUNCA ANTES LA GENTE AMÓ TANTO LA VIDA

Actualizado: sep 6


Hoy salí a caminar porque tenía las piernas oxidadas tras varios días nublados y me sentí tocada por todo lo que vi. Los parques y plazas tomados de gente, como si fuera una manifestación, pero no de gente vulgar o incoherente que no sabía que estaba haciendo allí, sino de gente apasionada, con ganas, con deseo, gente compartiendo el momento presente y apreciando el instante. Entonces, me vino esta frase a la mente "nunca antes la gente amó tanto la vida".


Las circunstancias nos quitó la libertad, el aire fresco, los abrazos, las miradas y el aliento cercano, y de repente nos dimos cuenta que eso era nuestro motor, que la energía del otro ni era tan pesada así, que quizás nosotros somos los causadores de nuestros propios desastres, de nuestras propias angustias y el otro al final era un canal de ayuda, que nos mostraba dónde estábamos atascados, el otro al final era un medio de ver nuestra propia sombra proyectada y una forma de guiarnos hacia la auto iluminación.

Hoy vi algo distinto, vi luz, vi amor, vi el disfrute y unas ganas de volver (a estar juntos), porque de qué nos sirven hermosas ciudades construidas por grandes arquitectos, si no hay gente para habitarlas? Por las dudas aclaro que esta frase no es mía.

Las ganas de volver con todo son inmensas y obvio volveremos, pero me imagino Dios allá arriba diciendo: no voy a liberarlos todos de una, primero aprendan a valorar más las cosas que les creo y crío, las cosas que les construyo con tanto amor. Estaban muy apáticos "che" y aburridos, sin la mínima consciencia de que están habitando un reino prestado y temporal, que están solo de paso.

Mientras la nueva normalidad se va acomodando vi caras felices en las filas, ahora incluso la espera por una mesa en un café al aire libre nos causa felicidad. Comer un tostado parado en la esquina mientras un amigo nos cuenta sobre sus líos amorosos ahora es cool, comer empanadas calentitas mientras caminamos y sentimos el frío de la Patagonia en las calles porteñas is the new black. Los niños corren, las madres hablan sin parar con las amigas y los pierden de vista (¡ay! las mujeres), los muchachos se saludan con los codos, los enamorados andan de la mano, los poetas solitarios solo observan sin pestañear como si estuviesen tomando nota mentalmente, las mascotas cagan en la vereda y sus humanos recogen sus cacas sin quejarse del olor: porque el barbijo no les deja olerlo o porque ahora cada pequeña experiencia tiene su valor?


Nos vimos imposibilitados, atados, encarcelados y de repente empezamos a amar la libertad, la vida, el viento frío, cada rayo de sol, cada rocío que nos toca la cara. No tenemos más apuro de volver a casa, si podemos nos quedamos ahí, como si pudiésemos contarlos, los rocíos y los rayos de sol.


Ahora la vida se hizo poesía otra vez, los comienzos siempre traen alegría y la gente apasionada siempre se convierte en artista! Creo que vivir se trata de eso también, pausas forzadas que nos hacen reflexionar sobre QUÉ CARAJO ESTÁBAMOS HACIENDO CON NUESTRAS VIDAS? Pero ahora que ya reflexionamos bastante, supongo, vamos a hacer algo un poco mejor? Nos volveremos más humanos, más empáticos y más conscientes, o no?


Te veo por ahí, en alguna de esas callecitas que tienen un no sé qué...


Clau


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